Mis 10 hábitos mentales para trabajar

Nikos Gyftakis

Mis 10 hábitos mentales para trabajar

Sí, porque además de tener buenos hábitos 'físicos' también hay que tener hábitos mentales. Los hábitos mentales son necesarios para poder cumplir tu cometido cuando trabajas para las personas. Tener una buena higiene mental ayuda a desenvolverte mejor en lo que haces.

Sí, porque además de tener buenos hábitos ‘físicos’ también hay que tener hábitos mentales. Los hábitos mentales son necesarios para poder cumplir tu cometido cuando trabajas para las personas y tener una buena higiene mental ayuda a desenvolverte mejor en lo que haces. Son digamos así como ‘tus mandamientos’ para ser excelente en tus labores.

Estos son los que he ido incorporando a los largo de estos años.

Hábito 1: Empatía. Que proviene del griego ‘emocionado’. Es percibir lo que otra persona siente, conectar para detectar qué necesita una persona y qué le puedo ofrecer. Conectando he podido dar una nueva solución, ver otro punto de vista o simplemente detectar lo que falla en un proyecto. Para esto pongo el 100% de mi empatía. Y también para otros casos pongo el 0% de mi empatía: cuando hay enfado, cuando alguien quiere que su problema se convierta en el tuyo y con el lenguaje no asertivo. En ese caso desconecto, porque me afecta muchísimo. Vampiros de energía, no gracias.

Hábito 2: Foco. Concentración total en lo que estoy haciendo. Estar en estado ‘presente’ en el momento donde estoy me permite poder ser resolutivo. No soy para nada una maquina fría, hay días en que puedo estar más cansado y también con mis preocupaciones, pero si las llevo al momento de estar con un cliente es muy posible que no le ayude en nada y el ego de mis ‘problemas’ nos absorba. Por eso para mi ‘foco’ significa ‘estar presente en el momento presente’.

Hábito 3: Vender sin vender. Si quieres trabajar debes ofrecer tu mercancía no hay otra, si no, no hay venta y sin venta no hay dinero y sin dinero no como. PERO, la mejor venta es la que no se fuerza. Para eso vender está grabado en mi mente y es uno de mis hábitos mentales que más trabajo, todo lo que hago relacionado con mi profesión actual es vender. No me gusta convencer a nadie, si la persona no está convencida, pues no la fuerzo. Si no siente que debe dar un paso, no le insisto – que tiene que ver con el hábito 4 – ¿Cómo se puede vender sin vender? Pues simple, mostrando el beneficio antes que el producto. Si hueles a éxito, tus clientes querrán ese perfume.

Hábito 4: Paciencia. La peor forma de dirigirte a la gente es con ansia y con prisa. A nadie le gusta un vendedor que te salta al cuello, que te aprisiona y acorrala para ‘cerrar la venta’. Muchos Pymes – en los que me incluyo – han empezado con este patrón forzando al cliente para cerrar trato lo antes posible. Cuando he indagado un poco del por qué de este forcejeo me doy cuenta que lo que falla es la facturación mensual del vendedor. Tus carencias o mala gestión NUNCA deben ser motivo para forzar ventas.

De acuerdo con la tradición filosófica, “es la constancia valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra el hombre no se deja dominar por él”.
– Fuente: Wikipedia

También uso el hábito mental de la paciencia cuando estoy trabajando para mis clientes. Muchas veces saben lo que quieren y no saben cómo expresarlo correctamente. No pidas a nadie que te hable con tecnicismos para tu comodidad. El experto eres tú, por eso te necesita. Y cuando no lo saben mezclo a la Paciencia unas cuantas gotas del hábito 1: Empatía.

Nikos Gyftakis
Me llevan los demonios. Gracias a Nikos Gyftakis

Hábito 5: Amor. ¿Cómo? ¿Qué tiene que ver el amor en todo esto? Pues que con amor sabes que tu cliente NUNCA será tu enemigo. Si no está conforme con tu servicio, no es algo que sea contra ti. Es tu servicio el que no le gusta, esta actitud te diferencia del novel y te convierte en profesional. El sastre hace excelentes trajes con buena técnica y amor a su profesión. Con amor mantienes vivo la llama de tu producto o servicio, lo mejoras y lo haces excelente. Estoy seguro que si las chicas de Free Heart Cooking odiaran su trabajo sus tartas no sería lo que son. Puro amor.

Hábito 6: Actitud. Allá por el 2009 una mexicana, mi gran amiga Arizveidy Meza me dijo “Caco, actitud” Y cuando me lo dijo, esa palabra fue un gran descubrimiento que cambió la visión de mi mismo. La actitud te diferencia de los perdedores, de la gente plomiza, de tu competencia, de las personas que hacen lo mismo que tú, PERO, no como tú. Con actitud no tienes competencia. Fomentando la actitud todos los días no tienes miedo de tocar una puerta fría ni de equivocarte, porque si sale mal no te sientes perdedor, sientes que has aprendido algo nuevo. ¿Ves? Esto es actitud. 🙂

Hábito 7: Simplicidad. Aunque por dentro tenga un funcionamiento complejo, el buscador de Google es un buen ejemplo de simplicidad. A todas las personas les gustan las cosas ‘sencillas’, claras y entendibles. Simplicidad que no es simpleza. Explicar el uso de tu producto debe poder hacerse en menos de tres pasos. Lo que tu empresa hace en una sola frase, clara corta y directa. La simplicidad es un buen ejercicio mental, ayuda a enfocarte – el hábito 2 – y evita complicarlo todo. Como dice Navaja de Ockham: “En igualdad de condiciones la explicación más simple suele ser la verdadera”. Nada que ver con otras navajas…

¿Para qué sirve una navaja Suiza?
¿Para qué sirve una navaja Suiza?

El diseño no acaba cuando ya no se puede añadir más, sino cuando no se puede quitar más.
– Saint-Exupéry

Hábito 8: Honestidad. Ser honesto con tus clientes y contigo mismo. Saber qué sabes hacer y ofrecerlo, saber decir no a tiempo. La honestidad es un valor ‘mental’ que pones en el mundo ‘material’. Hay una frase que he escuchado en Canarias “a ver cuánto le puedo quitar” y se refiere a cuánto puedo obtener del cliente.

Pensar que a tu cliente ‘le quitas’ y no ‘le das’ es opuesto al buen comerciante. Pienso que con tu trabajo o servicio debes hacer mejor la vida de esa persona y eso es dar. Suelo decir que ‘yo vengo aquí para que ganes dinero con mi trabajo’. Mi trabajo debe ser eficiente, una web que no venda o no cumpla su propósito para mi sí es quitar, en vez de dar. Lo que das te lo das, lo que quitas te lo quitas.

Hábito 9: Abundancia. Que no es derrochar. Trabajar pensando en la abundancia significa ofrecer lo mejor de tu trabajo, lo que corresponda dar – nunca a menos. Imagina una casa que se construye con menos cemento del que necesita o una pizza con menos champiñones porque “están caros” o “se nos acabaron”. Abundancia es dar el 100% de ti en lo que haces. Poner el 99% de empeño no es ‘un servicio excelente’. La Creme Films lo dice claro ‘nadie lo hace como nosotros’ porque ellos dan el 100% en abundancia.

Hábito 10: Ser yo mismo. Aunque admire a profesionales o a otras personas no me empeño en copiarles. Copiar es calcar algo que no es tuyo y eso se nota. La buena gente busca gente auténtica, se sienten bien y seguros cuando están con alguien que es él mismo. Siendo tú mismo, trabajas el hábito 8: Honestidad, el 6: Actitud y el 5: Amor.

¿Recuerdas cuando has estado con una persona que va de lo que no representa? Es como ir disfrazado, sabes de que va vestido pero ése no es su atuendo real. Digo que ser uno mismo siempre da buenos resultados.

¿Sabes que otros hábitos tengo?

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